Un gesto y 30 años de historia que conectan a Moyúa con Foster

Estación de metro de Moyúa en Bilbao con la firma de Norman Foster rubricada sobre el hormigón.

Hace unos días, durante un recorrido habitual por la estación de Moyúa, capturamos una imagen del pasillo curvo capturamos una imagen del pasillo curvo donde conviven el hormigón visto, la iluminación lineal y la geometría característica del Metro de Bilbao.

Una fotografía que reabre la historia de Moyúa

En ese trayecto, nuestra mirada volvió a detenerse en un detalle bastante discreto, pero cargado de significado, la firma que Norman Foster dejó en 2014 en uno de sus muros de hormigón, hoy protegida bajo una placa transparente.

Esa imagen nos lleva inevitablemente a mirar atrás. Porque este mes se cumplen 30 años de la inauguración de la estación de Moyúa.

interior del metro de Moyúa en Bilbao
Entre los carteles del FIG Bilbao de este año, el espacio que eligió Norman Foster para estampar su firma en 2014.

2014. Una firma que reaviva la memoria

En septiembre de 2014, Norman Foster visitó Bilbao para recibir el I Premio BIA. Aprovechó la ocasión para volver a una de las estaciones más representativas de la red que él mismo concibió décadas atrás.

Allí, en un gesto espontáneo, dejó su firma en una pared de hormigón, un guiño íntimo a un proyecto que marcó un antes y un después en la movilidad metropolitana y en la arquitectura pública de la ciudad.

Firma de Norman Foster sobre los muros de hormigón de la estación de Moyua, en Bilbao.

«De todos mis recuerdos como arquitecto, visitando edificios y localizaciones, nada es comparable a mi experiencia en Bilbao, in situ, viendo horadar el túnel bajo tierra. Hubo algo casi religioso en esa experiencia, y nunca la olvidaré, porque te vuelves consciente de las fuerzas de la naturaleza y de la dinámica del cambio» .- Norman Foster. (26 de septiembre de 2014. Estación de Moyúa. Bilbao)

1995. La inauguración que abrió una nueva etapa para Bilbao

Tres décadas antes, en noviembre de 1995, Bilbao estrenaba la primera fase de su Metro. La ciudad confió el diseño al estudio Foster + Partners, apostando por una arquitectura contemporánea, clara y profundamente funcional.

Desde el trazado original, la red ha incorporado dos líneas más que hoy conectan el Casco Viejo con barrios y municipios como Sestao, Barakaldo, Bagatza o Portugalete. Y en 2017, con la inauguración de la Línea 3, el metro extendió su alcance hacia los barrios del norte. A pesar de esta evolución, todas las estaciones han mantenido el mismo lenguaje arquitectónico diseñado por Foster: pasillos de hormigón curvado, iluminación lineal y los icónicos accesos acristalados conocidos como “fosteritos”, en homenaje a su autor.

La estación de Moyúa, situada bajo la emblemática plaza del Ensanche, se convirtió desde el inicio en una de las paradas más reconocibles del sistema por su ubicación estratégica y por su contundente planteamiento espacial.

Claves de un diseño que resiste al paso del tiempo

La caverna de hormigón

El elemento más icónico es su caverna curva de hormigón visto. Sin adornos. Sin artificios. Solo estructura, luz y geometría.

La caverna de hormigón del metro de Bilbao en Moyúa en el lugar donde se encuentra la firma de Norman Foster
Solo estructura, luz, geometría.

Lectura intuitiva del espacio

El vestíbulo elevado sobre las vías permite entender la estación de un solo vistazo. Un concepto que Foster definía como arquitectura legible.

La luz como guía

Las luminarias lineales, continuas y claras aportan una sensación de amplitud y seguridad. En superficie, los icónicos fosteritos canalizan la luz natural hacia el interior incluso en los días más grises.

"Fosterito" de la estación de Areeta, en las Arenas, a cinco minutos de las oficinas de Insignia Rehabilitación y Arquitectura.
«Fosterito» de la estación de Areeta, en las Arenas, a cinco minutos de las oficinas de Insignia Rehabilitación y Arquitectura.

Materiales que perduran

El hormigón visto ha envejecido con honestidad. Treinta años después, mantiene su solidez y su estética original, demostrando que los buenos materiales, y las buenas decisiones, no caducan.

Una estación que ya forma parte de la identidad urbana

Hoy, tres décadas después, Moyúa ya no se percibe como un espacio nuevo o rompedor sino como parte del día a día de Bilbao. Y, aun así, su diseño mantiene una vigencia admirable.

La firma de Foster, visible y protegida, actúa casi como un recordatorio de que cada espacio que habitamos tiene detrás una visión, una intención y una historia.

Mirar atrás para valorar lo construido

Moyúa la estación de metro en Bilbao diseñada por Norman Foster cumple 30 años
Cerca de 13.000 bilbaínos pasan a diario entre estos pasillos curvos de hormigón y luz.

Desde este blog, solemos reivindicar el valor de los espacios que funcionan, que permanecen y que siguen hablándonos décadas después de su creación.

Moyúa cumple ahora 30 años, y celebrarlo a partir de una imagen actual que nos devuelve al origen nos parece la forma más honesta de reconocer un diseño y un trabajo bien hechos, perdurables en el tiempo y con la capacidad de integrarse en la arquitectura de la vida cotidiana de nuestra ciudad.

(Imágenes: Amaya Alonso Asla)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros artículos del blog

Scroll al inicio