Cada 8 de marzo muchas empresas hablan de igualdad.
Nosotros hemos preferido hacer algo más sencillo y más difícil a la vez: mirar hacia dentro de nuestra propia organización.
En Insignia Rehabilitación y Arquitectura trabajamos menos de 50 personas. Eso significa que legalmente no estamos obligados a tener un Plan de Igualdad ni un protocolo específico contra abusos o discriminación.
Podíamos seguir trabajando exactamente igual.
Pero decidimos hacer algo diferente: analizar nuestra realidad con datos.
Un Plan de Igualdad sin obligación legal
Hace unos meses decidimos desarrollar un Plan de Igualdad interno. No era una exigencia normativa, sino una decisión voluntaria.
Para hacerlo contamos con una ayuda de Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer, que promueve la igualdad entre mujeres y hombres en el ámbito social, institucional y empresarial.
Gracias a esta subvención pudimos realizar un proceso completo de diagnóstico con una técnica especialista en igualdad.
En total fueron 20 horas de formación y análisis que se convirtieron en algo más que un trámite: una auténtica auditoría de nuestra cultura empresarial.
Una auditoría real de nuestra cultura
Cuando hablamos de igualdad en una empresa es fácil quedarse en los discursos.
Nosotros preferimos hacerlo con preguntas concretas y datos.
Durante el proceso analizamos diferentes aspectos de la organización:
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Si existían brechas salariales entre hombres y mujeres.
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Cómo se distribuían responsabilidades y jerarquías dentro de la empresa.
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Si la plantilla había percibido comentarios o actitudes machistas.
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El nivel real de satisfacción de las personas que trabajan con nosotros.
No queríamos respuestas políticamente correctas.
Queríamos saber cómo era realmente trabajar en Insignia.
El resultado: una nota que nos sorprendió
El resultado del diagnóstico fue inesperado.
La plantilla valoró la empresa con una nota media de 8,7 sobre 10.
Quienes realizaron el estudio nos confirmaron algo que nos dejó aún más sorprendidos: es una de las valoraciones más altas que habían visto en este tipo de procesos.
No lo contamos para presumir.
Lo contamos porque confirma algo que para nosotros es fundamental:
La cultura de una empresa no se construye en un documento, se construye en el día a día.
Por qué la igualdad también es calidad empresarial
En el sector de la construcción se habla mucho de calidad técnica, materiales o eficiencia energética.
Pero hay otro elemento igual de importante: las personas que hacen posible cada proyecto.
Una empresa que respeta a su equipo, que escucha y que se preocupa por su bienestar, tiene más posibilidades de hacer bien su trabajo.
En Insignia creemos que construir un buen lugar para trabajar es tan importante como construir bien un edificio.
Nuestro compromiso: construir edificios y también un buen lugar para trabajar
Nuestro Plan de Igualdad no es un documento para cumplir un requisito.
Es una herramienta para seguir mejorando como empresa.
Forma parte del mismo compromiso que aplicamos a nuestros proyectos:
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atención al detalle
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mejora continua
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respeto por las personas
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y búsqueda constante de calidad
Porque al final las empresas también se construyen.
Y, igual que un edificio, una buena cultura necesita buenos cimientos.
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